Para la propuesta de este mes es preferible no dar demasiadas pistas sobre el contenido de la novela para no desvelar el gran enigma que se desvela casi al final."Nunca me abandones" es una de las novelas más inquietantes de Kazuo Ishiguro, publicada en 2005, Siguiendo el estilo clásico del "Bildungsroman" o novela de iniciación, narra el proceso de desarrollo y aprendizaje de una niña internada en un centro en Inglaterra.
En lugar de una sinopsis más amplia aquí algunos datos sobre el autor:
Nace en Japón pero con apenas seis años se traslada a Londres donde terminará fijando su residencia. Estudia su maestría en la Universidad de East Anglia.
Sus novelas se caracterizan por una psicología de angustia y recuerdo del pasado, con escasos personajes y un hilo argumental débil, muy al modo oriental. El Japón de la posguerra, el nazismo y los periodos anteriores a la II Guerra Mundial son los temas más tratados en sus obras.
Recibió el más importante premio literario británico, el Whitbread Award for Fiction, además del Bookerprize y el Cheltenham Prize. Su obra ha sido traducida a 28 idiomas.
Sus novelas se caracterizan por una psicología de angustia y recuerdo del pasado, con escasos personajes y un hilo argumental débil, muy al modo oriental. El Japón de la posguerra, el nazismo y los periodos anteriores a la II Guerra Mundial son los temas más tratados en sus obras.
Recibió el más importante premio literario británico, el Whitbread Award for Fiction, además del Bookerprize y el Cheltenham Prize. Su obra ha sido traducida a 28 idiomas.
Ishiguro escribe en inglés (título original: "Never let me go", editorial Faber, alrededor de 15 Euros por ejemplo en la librería "Pasajes").
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Nos vemos el próximo día 25.01.09 sobre las 19:30h para comentar la propuesta de Jutta. La siguiente lectura propone La Glez.
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Conclusiones:
Aunque no del todo polémico hubo opiniones variadas sobre el contenido de la novela. Todos estuvimos de acuerdo que el tema sobre la clonación de seres humanos es un asunto de plena actualidad que además puede dar lugar a un debate moral. Aunque se proporciona sobre todo al final de la novela información sobre el desarrollo de la industria de los clones, las razones de la creación de instituciones como Hailsham (y posterior desaparición) Kazuo Ishiguro no entra más en profundidad sobre cómo fue posible su aceptación social. Para algunos de nosotros esto ha sido un punto negativo y se esperaba un contenido más enfocado hacia las consecuencias morales que supone la clonación de seres humanos.
Personalmente no lo veo necesario ya que el libro abre el debate. Sobre todo lo he entendido como una metáfora de enfrentarse a un destino, en concreto a la muerte. A la medida que avanza la historia queda más claro que los protagonistas no pueden huir de sus circunstancias y que de alguna manera las aceptan (incluso cuando se le quita la pequeña esperanza de un tiempo “extra”).
En una reseña sobre el libro he encontrado esta afirmación que me parece muy acertado: “Lo más terrible de Nunca me abandones, lo que de verdad pone un nudo en la garganta y colma la lectura de una emoción arrebatadora no es la crudeza del fin que aguarda a estos jóvenes brillantes y llenos de pasión, sino la estoica aceptación (o la estupefacción, uno nunca acaba de estar seguro) con que lo afrontan. Ni Kathy, ni Ruth ni Tommy llegan a plantearse en ningún momento la rebeldía frontal contra su suerte, y eso que no existe ninguna limitación física, o por lo menos ésta no es visible, a su libertad para moverse por el país. Cuando los vemos esperar la muerte, cuando los vemos morir, fiados a recuerdos imperfectos, a esperanzas vanas, es inevitable pensar en nuestra propia situación vital. Porque de algún modo todos somos pupilos de Hailsham, porque hemos aceptado diversas formas de engaño y sumisión, porque en vez de romper nuestras cadenas y lanzarnos tras la persecución de la verdadera realidad, hemos admitido sus simulacros.”
Personalmente no lo veo necesario ya que el libro abre el debate. Sobre todo lo he entendido como una metáfora de enfrentarse a un destino, en concreto a la muerte. A la medida que avanza la historia queda más claro que los protagonistas no pueden huir de sus circunstancias y que de alguna manera las aceptan (incluso cuando se le quita la pequeña esperanza de un tiempo “extra”).
En una reseña sobre el libro he encontrado esta afirmación que me parece muy acertado: “Lo más terrible de Nunca me abandones, lo que de verdad pone un nudo en la garganta y colma la lectura de una emoción arrebatadora no es la crudeza del fin que aguarda a estos jóvenes brillantes y llenos de pasión, sino la estoica aceptación (o la estupefacción, uno nunca acaba de estar seguro) con que lo afrontan. Ni Kathy, ni Ruth ni Tommy llegan a plantearse en ningún momento la rebeldía frontal contra su suerte, y eso que no existe ninguna limitación física, o por lo menos ésta no es visible, a su libertad para moverse por el país. Cuando los vemos esperar la muerte, cuando los vemos morir, fiados a recuerdos imperfectos, a esperanzas vanas, es inevitable pensar en nuestra propia situación vital. Porque de algún modo todos somos pupilos de Hailsham, porque hemos aceptado diversas formas de engaño y sumisión, porque en vez de romper nuestras cadenas y lanzarnos tras la persecución de la verdadera realidad, hemos admitido sus simulacros.”
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