La nueva propuesta nos lleva a la literatura de la República de Weimar, “La chica de seda artificial” que se inscribe dentro del movimiento artístico de la Nueva Objetividad (Neue Sachlichkeit). Keun ha publicado pocas obras. Se debe a la interrupción de su carrera literaria con la llegada de los nazis al poder. Después de la Segunda Guerra Mundial le cuesta (como a muchos autores) encontrar su sitio en la Alemania de la postguerra. Su obra ha sido redescubierta a finales de los años 70, pocos años antes de su muerte.Aquí una breve sinopsis del libro que en España publica la editorial Minúscula: Doris es una “chica de oficina” que trabaja en el despacho de un abogado a principios de la década de 1930, pero tiene planes mejores para su vida: quiere ir a Berlín, convertirse en una estrella de cine, una estrella radiante. Lleva un diario en el que escribe sus deseos y sueños, que la ayudan a olvidar su triste rutina. Pero entonces su jefe empieza a acosarla, la despiden y Doris roba un valioso abrigo de pieles.Huye con el abrigo a Berlín, a la caótica metrópoli. E incluso aquí consigue mantenerse fiel a sí misma y a sus sueños, y, a pesar de la miseria que impera, Doris no deja de ver Berlín como una ciudad glamorosa y fascinante. También la confianza en el gran amor parece reencontrarla aquí.
Nos vemos el próximo 09.10. sobre las 19:30 para comentar el libro. La nueva propuesta la hará Felipe.
Conclusiones:
Buena acogida del libro. Con claridad sencilla y de forma sobria, Irmgard Keun da voz a Doris, la protagonista de la novela que a través de su diario nos hace partícipe de sus aventuras en su intento de convertirse en un Glanz, una estrella, huyendo de una ciudad mediana (Colonia) para instalarse en la gran urbe, la efervescente Berlín de los años 30. Después de las primeras páginas queda claro que “La chica de seda artificial” es una novela picaresca donde el lector se distancia rápidamente del testimonio de la narradora para sumergirse en su universo mediante una lectura irónica de los hechos. Keun consigue retratar a la perfección la sociedad alemana de la República de Weimar mientras Doris se acerca cada vez más al abismo (que podría ser una metáfora a la situación política y económica que vive el país instantes breves a la llegada al poder de los nazis). Sin tapujos y con una sinceridad aplastante Doris escribe en su diario todo lo que le está pasando en su intento de hacerse un hueco entre las “estrellas” del cine, de la gente rica y famosa. En función lo que ocurre a Doris el lector recibe pequeñas dosis sobre el estado moral de la sociedad (antisemitismo; la condición de la mujer; las esperanzas y los objetivos de la vida de los personajes...). En ocasiones se considera Irmgard Keun como escritora feminista, y lo que es más asombroso, no desde el principio de su carrera literaria (Keun era una escritora conocida en la República de Weimar cuyas libros eran bestsellers), sino a partir de su re-descubrimiento en los años 70. Es cierto que Keun en sus obras critica mucho la condición de la mujer en los años treinta. Bajo la aparente frivolidad de Doris que habla sin rodeos de sus relaciones sexuales se esconde la voz crítica de la autora. Un ejemplo:
Buena acogida del libro. Con claridad sencilla y de forma sobria, Irmgard Keun da voz a Doris, la protagonista de la novela que a través de su diario nos hace partícipe de sus aventuras en su intento de convertirse en un Glanz, una estrella, huyendo de una ciudad mediana (Colonia) para instalarse en la gran urbe, la efervescente Berlín de los años 30. Después de las primeras páginas queda claro que “La chica de seda artificial” es una novela picaresca donde el lector se distancia rápidamente del testimonio de la narradora para sumergirse en su universo mediante una lectura irónica de los hechos. Keun consigue retratar a la perfección la sociedad alemana de la República de Weimar mientras Doris se acerca cada vez más al abismo (que podría ser una metáfora a la situación política y económica que vive el país instantes breves a la llegada al poder de los nazis). Sin tapujos y con una sinceridad aplastante Doris escribe en su diario todo lo que le está pasando en su intento de hacerse un hueco entre las “estrellas” del cine, de la gente rica y famosa. En función lo que ocurre a Doris el lector recibe pequeñas dosis sobre el estado moral de la sociedad (antisemitismo; la condición de la mujer; las esperanzas y los objetivos de la vida de los personajes...). En ocasiones se considera Irmgard Keun como escritora feminista, y lo que es más asombroso, no desde el principio de su carrera literaria (Keun era una escritora conocida en la República de Weimar cuyas libros eran bestsellers), sino a partir de su re-descubrimiento en los años 70. Es cierto que Keun en sus obras critica mucho la condición de la mujer en los años treinta. Bajo la aparente frivolidad de Doris que habla sin rodeos de sus relaciones sexuales se esconde la voz crítica de la autora. Un ejemplo:
“Cuando una mujer joven con dinero se casa con un hombre viejo por dinero y solo por dinero, y hace el amor con él durante horas y tiene cara de mojigata, es una genuina madre alemana y una mujer decente. Cuando una mujer joven sin dinero se acuesta con un tipo sin dinero porque tiene la piel suave y le gusta, es una puta y una guarra.”
Más claro no se puede ser. Pero aunque Doris tiene estos juicios muy avanzados y trata la sexualidad con una naturalidad que incluso hoy puede chocar. Es un personaje que fracasa y no consigue un hombre que le quiere y que a la vez cumple con sus exigencias mínimas. ¿Es esto una crítica a la mujer que solo se preocupa si gusta a los hombres, que solo se fija en lo exterior de una persona? Claro está que los personajes de Keun no cumplían con el estereotipo de la mujer que tenían los nazis (sus libros fueron prohibidos y Keun no podía seguir publicando).
A pesar de lo triste que puede parecer la historia, la novela tiene grandes cargas de humor que hacen identificarnos con ella y con la época que le ha tocado vivir. Parece que uno se deja llevar fácilmente por este “no me importa que pasará mañana, hay que vivir la vida hoy.” Yo por mi parte me he enamorado de nuestra anti-héroe aunque a veces te deja una sonrisa amarga pero que Keun sabe borrar de un plumazo cuando le hace decir cosas tan simples como “Berlín nieva.” Recomendable!
Más claro no se puede ser. Pero aunque Doris tiene estos juicios muy avanzados y trata la sexualidad con una naturalidad que incluso hoy puede chocar. Es un personaje que fracasa y no consigue un hombre que le quiere y que a la vez cumple con sus exigencias mínimas. ¿Es esto una crítica a la mujer que solo se preocupa si gusta a los hombres, que solo se fija en lo exterior de una persona? Claro está que los personajes de Keun no cumplían con el estereotipo de la mujer que tenían los nazis (sus libros fueron prohibidos y Keun no podía seguir publicando).
A pesar de lo triste que puede parecer la historia, la novela tiene grandes cargas de humor que hacen identificarnos con ella y con la época que le ha tocado vivir. Parece que uno se deja llevar fácilmente por este “no me importa que pasará mañana, hay que vivir la vida hoy.” Yo por mi parte me he enamorado de nuestra anti-héroe aunque a veces te deja una sonrisa amarga pero que Keun sabe borrar de un plumazo cuando le hace decir cosas tan simples como “Berlín nieva.” Recomendable!
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada