jueves 20 de octubre de 2011

Vasili Zhukovski - Poemas románticos


Acabo de salir de la segunda clase de un taller de lectura sobre el Romanticismo ruso y quería compartir con vosotros algunas poesías realmente bellas de un autor prácticamente desconocido. Se trata de Vasili Zhukovski (1783-1852), considerado el padre del romanticismo psicológico en Rusia. Salvo unas pocas poesías su obra no ha sido traducida al castellano (las pocas traducciones que existen son de una autora española que se ocupa del Romanticismo ruso).
El primer poema trata sobre el destino. Los autores de esta corriente no creen que el hombre puede cambiar sus circunstancias, no pueden huir de la realidad. Son sumamente pesimistas. Aún así “Una hoja” permite una lectura irónica y en este sentido creo que es muy actual.




UNA HOJA

DI, separada de la rama amiga,
hojita solitaria, ¿adónde vuelas?...
Yo mismo no lo sé.
El roble en que nací
fue destrozado por un rayo.
Desde entonces, por valles y montañas
según el viento quiera
corro adonde el destino me señala.
Adonde corren todos en el mundo,
adonde vuela la hoja de laurel
y la hojita de rosa.

Y como estos poetas rehuyen de la realidad, se evaden y crean poesías oníricas llenas de fantasía. Hay un poema maravilloso que lo demuestra a la perfección:

PROXIMIDAD DE LA PRIMAVERA

EL cielo está en silencio,
la luna brilla misteriosa
tras ligera neblina,
y sobre la montaña,
envuelta entre las sombras,
juguetea la estrella del amor.
En el abismo azul
invisibles espíritus
encantan, vivifican
la calma de la noche,
saluda la cercana primavera.

Y para terminar, otro poema de Zhukovski que habla de esta huida del mundo real a través de la noche. Y si volvéis a casa después de un día duro en el trabajo seguramente os alegra un poco de lo que queda del día:

LA NOCHE

EL día ya cansado
sobre el agua de púrpura se inclina.
Se oscurecen las bóvedas azules,
las sombras frías se extendieron.
En silencio, la noche
se va por los caminos del espacio;
la hermosa estrella de la tarde
la precede en su vuelo.

¡Desciende, oh noche amiga, hasta nosotros
con tu mágico velo,
con tu aliento de olvido bienhechor,
tráenos la paz al corazón cansado.
Como una madre al niño, calma
con tu presencia llena de consuelo,
con el arrullo de tu canto,
el alma consumida por las penas!

3 comentarios:

MalasLenguas dijo...

Qué bonitas Lars

Anónimo dijo...

Gracias Lars! Marta

Ardid dijo...

Muy interesante Lars!
Hubo más participación??
Bss
Olga